09/11/07
Nanas de la cebolla (Miguel Hernández)
La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar
cebolla y hambre.
Una mujer morena
resuelta en lunas
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete niño
que te traigo la luna
cuando es preciso.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
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07/11/07
Una vez más…
Yo siempre digo que este trabajo tiene cosas buenas y cosas malas. Las cosas malas nos hacen estar frecuentemente despidiendo a amigos/as, diciendo adiós y dando bienvenidas. Son gajes del oficio. La verdad es que siempre lo diga, tal vez es una herramienta de autodefensa, la cuál funciona bastante bien la verdad. Pero llega el momento en que la teoría se convierte en practica. Pasar del discurso a la practica normalmente no es fácil, y una gran amiga me lo ha recordado estos días. Durante un poco más de dos años he trabajado y vivido en México, mi querido D.F.. He trabajado y he vivido, pero sobre todo he compartido, he compartido cosas buenas y cosas malas, algunas las he escrito aquí. He tenido periodos muy buenas de gran crecimiento personal y profesional. He viajado: Costa Rica, La Habana, Paris y Uruguay, además de los pocos viajes que he podido hacer por el país. Pero desde que llegue, tenia una cosa clara, México era un destino pasajero, estaba de paso hasta encontrar una mejor opción de vida, personal y profesional. Durante un tiempo ese fue mi único objetivo, hasta que al final sucumbí a la realidad, y me dedique a vivir. Y creo que he vivido. He vivido mucho. He aprendido mucho. Pero la vida sigue, seguir supone volver ha cerrar una casa, volver a vender mis cosas e intentar meter mi vida en dos, tal vez tres, maletas. Solo hay una cosa que me molesta no haber realizado antes, la persona lo sabe y esta persona creo que también lo siente así. Ambos creemos que el tiempo nos puede dar otra oportunidad, aunque creo que los dos tenemos claro que jamás va a pasar. Aunque, quién sabe… la vida sigue, y en mi vida hay nuevas aventuras y nuevas vivencias, Bolivia me espera, y yo espero a Bolivia.
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05/11/07
A la orilla de la chimenea (Joaquin Sabina)
Puedo ponerme cursi y decir que tus labios
me saben igual que los labios que beso en mis sueños,
puedo ponerme triste y decir que me basta
con ser tu enemigo, tu todo, tu esclavo, tu fiebre tu dueño
y si quieres también puedo ser tu estación y tu tren,
tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado tu Dios tu asesino,
o tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.
Puedo ponerme humilde y decir que no soy el mejor
que me falta algo para atarte a mi cama,
puedo ponerme digno y decir toma mi dirección
cuando te hartes de amores baratos, de un rato me llamas
y si quieres también puedo ser tu trapecio y tu red,
tu adiós y tu ven, tu manta y tu frío, tu resaca, tu lunes, tu hastío,
o tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.
O tal vez ese viento que te arranca del aburrimiento
y te deja abrazada a una duda, en mitad de la calle y desnuda.
O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea a esperar...
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